LAS BUENAS PRAXIS EN LA ESCUELA DE TURISMO

En los tiempos convulsos en los que vivimos, concretamente cuando hablamos de los mercados y negocios, y en especial el que nos afecta, el del turismo, nos encontramos delante de un panorama en el que está extendida la idea de que cualquier estrategia es buena si nos reporta beneficios, pero en de EU Mediterrani sabemos que no todo vale.

En la Escuela Universitaria de Turismo de EU Mediterrani somos conscientes de la flexibilidad, posibilidades y alternativas innovadoras que el mercado nos ofrece, y formamos a nuestros estudiantes para que sepan detectar las oportunidades de negocio, aprendiendo a aprovechar al máximo las coyunturas sociales y los márgenes o lagunas legales que puedan potenciar la rentabilidad de futuras empresas. No obstante, también les advertimos de los riesgos y problemáticas derivadas de las mala praxis.
Por este motivo, desde la Escuela Universitaria de Turismo EU Mediterrani nos hacemos eco de una noticia que afecta de manera especial a nuestro sector y a la forma en que articularemos de manera ética nuestra actividad en el mercado turístico. Entre otras fórmulas que han proliferado con el único fin de lucrarse de forma inmediata a base de ofrecer servicios sumamente atractivos, pero de dudoso rigor normativo y jurídico, destacamos el formato bautizado como “turismo de borrachera”.
Un empresario hotelero de Calella (Maresme) se decidió de forma deliberada a recuperar dicho tipo de turismo, proponiendo bajo el reclamo denominado como Spring Break, un fin de semana de fiesta y desenfreno por tan solo 270 euros. La promesa de locura sin límites abarcaba transporte desde el país de origen (Francia), el alojamiento y una fiesta non-stop que constaba de música, gogós, piscina y hasta barra libre en algunas discotecas de la localidad. Como era de esperar, la respuesta del joven público francés mayoritariamente masculino, fue masiva, ocupando Calella y convirtiéndola en una especie de parque temático de la borrachera durante tres días, en que los perjuicios hacia los habitantes locales e infraestructuras del municipio fueron inevitables. La alegría y satisfacción de los turistas que participaron del desenfreno del Spring Break contrastaba con el malestar de los vecinos.
Cabe recordar que ya existen varios precedentes de dichas prácticas en toda la costa catalana y en concreto en dicha localidad. La respuesta del Ayuntamiento de Calella no se ha hecho esperar, emprendiendo acciones legales en contra de un arrepentido propietario. Más allá de las evidentes molestias causadas a la convivencia de los ciudadanos, estas prácticas suponen un efecto negativo hacia el sector del turismo, que apuesta por otras formas mas respetuosas y menos excluyentes.
Debido a estos hechos, desde la Escuela Universitaria de Turismo de EU Mediterrani os animamos a formaros en las buenas praxis, concienciándoos en realizar formatos de negocio éticamente responsables.

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