Qué es el turismo de aventura

Qué es el turismo de aventura

El turismo de aventura es una tipología de viaje que se puede considerar alternativa a las opciones habituales, como son el turismo de sol y playa, el cultural o el de negocios. Como su propio nombre indica, suele haber un componente de riesgo en las experiencias centrales del viaje o, al menos, una descarga de adrenalina que los convierten en una elección poco convencional y no apta para turistas no preparados física y psicológicamente.

Principales características

Por lo general, el turismo de aventura está estrechamente ligado a la naturaleza, pues estas experiencias de acción y riesgo se realizan en al aire libre en el medio ambiente. Sin embargo, en este caso la naturaleza, a diferencia del ecoturismo, no es un fin en sí mismo, sino sólo un medio para alcanzar el objetivo final: es decir, no busca el descubrimiento del recurso natural sino sólo servir de marco para disfrutar de una determinada experiencia. Y como ocurre con el ecoturismo, ha de estar regulado adecuadamente para que esta actividad no suponga un perjuicio al ecosistema, garantizando su compatibilidad y sostenibilidad.

Otra característica de este tipo de turismo es su especialización, lo que hace complicado o poco recomendable su práctica en solitario. Suele desarrollarse mediante empresas privadas o instituciones que proporcionan monitores para cada actividad, así como el material necesario para su práctica.

Tipos de turismo de aventura

Esa estrecha relación con la naturaleza ha dado pie a clasificar el turismo de aventura en tres tipos diferentes. En primer lugar, se puede hablar de turismo de actividades aéreas, ya sea con motor o sin motor. Algunas de las más famosas son el paracaidismo, el parapente, el ala delta, el vuelo en ultraligero o el globo aeroestático. Para poder desarrollar este tipo de turismo hace falta que existan unas mínimas condiciones favorables, como grandes espacios abiertos con ligeras elevaciones de terreno o un aeródromo.

Otra de las tipologías es el turismo de actividades acuáticas, también de gran variedad. Y dentro esta modalidad, cabe diferenciar las que se realizan dentro o fuera del agua. Bajo el agua tiene lugar el buceo autónomo, el snorkel y el espeleobuceo, mientras que en superficie se puede practicar el rafting o el kayak, entre otros. Para su práctica, es necesario contar con una gran masa de agua que ofrezca condiciones favorables: mar, río, lago, etc.

Por último, la tercera variante del turismo de aventura sería el de actividades terrestres, aún más amplio si cabe. Entre los más conocidos está el trekking, el alpinismo, el rápel, la escalada, la bicicleta de montaña o la espeleología. Muchas de estas actividades se concentran en cordilleras montañosas, pero también se puede practicar en otros grandes ecosistemas, como el desierto o los bosques tropicales. Y para muchos autores, el turismo de nieve también podría considerarse una tipología en sí misma.

En EU Mediterrani conocemos el potencial que este tipo de turismo tiene para las empresas del sector y para los propios lugares de acogida, por lo que tratamos este tema en asignaturas como Introducción al Turismo (1º curso) y Turismo y Medio Ambiente (Optativa) de nuestro grado en turismo.

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